12 ene. 2013

Freddie Mercury: de Zanzíbar a Barcelona (This is Rock)




De nuevo el blog a tenido la suerte de encontrarse con una persona que con toda la generosidad del mundo a querido compartir con nosotros algo sobre Queen,en este caso es nuestra amiga Inés y ella misma nos explica lo que hoy vamos a disfrutar: "El artículo salió en la revista española This is Rock y su autor me lo envió por ser fanática de Freddie, me pareció bueno compartirlo con gente que valiera realmente la pena",como vais a ver se trata de un completisimo articulo que repasa la historia de Freddie desde el principio hasta el final,es realmente completo y entretenido de leer,con testimonios,opiniones,curiosidades... tan solo tenéis que pinchar debajo para desplegar el articulo completo,seguro que os encanta:





FREDDIE MERCURY
DE ZANZÍBAR A BARCELONA.
Texto: Ignacio Reyo.

“Ideé el nombre de Queen hace años. No es más que un nombre. Pero evidentemente, es regio y suena espléndido. Es un nombre fuerte, muy universal. Tenía mucho potencial visual y estaba abierto a todo tipo de interpretaciones. Era consciente de las connotaciones gays, pero eso no era más que una faceta”.
En esas declaraciones Freddie Mercury explicaba cómo un nombre, puede determinar los distintos factores que convierten a una banda de rock en algo más que una banda, en un mito. Y de paso, definir el carácter público del cantante de esa banda.
No es casual empezar a escribir un artículo sobre Freddie Mercury a través de Queen. Aunque el personaje existiera antes del grupo, e incluso lo trascendiera en vida, Queen fue, es y será su mejor pasarela. En pleno 2012 sabemos que sin él Brian May, Roger Taylor y John Deacon no hubieran subsistido de la música, pero también que sin ellos Freddie no habría alcanzado el status de icono del siglo veinte que atesora. Una estrella superdotada musicalmente, y cuya idea del glamour entroncaba más con el concepto hollywoodense de Mae West, Greta Garbo o Liza Minelli, que con el prototipo de cantante rockero y viril.

UNA REINA SIN CORONABrian May (guitarra) y Roger Taylor (batería) ya habían intentando triunfar Smile. Parte del sonido de los primeros Queen se escucha en Smile, trío que completaba al bajo y la voz Tim Staffell; las armonías vocales, el distintivo sonido de guitarra de May, y algunas composiciones que se reciclarían en Queen. Formados como cuarteto (el teclista Chris Smile lo dejó al poco tiempo), Smile ficharon por el sello Mercury a finales de los sesenta, grabando seis canciones en estudio y editando un single promocional de siete pulgadas en Estados Unidos, de nula repercusión. Tim Staffell abandonaría el grupo debido a discrepancias creativas. Se sentía más atraído hacia los sonidos del otro lado del charco, paradójicamente donde el sello había planeado venderlos. La salida de Tim enlazaría con la entrada de Freddie al grupo, y el correspondiente cambio de nombre y de puesta en escena. Si fuéramos deterministas, o guionistas de la serie Perdidos, diríamos que nada de lo ocurrido resultó casual. PreSmile, Tim llegó a estar en 1984, el segundo grupo de Brian May. En 1968 conoció a Freddie junto al citado Chris Smile en el Ealing Art College. Amigos desde ese encuentro en las aulas, un año después se lo presentaría a sus compañeros de Smile, y como consecuencia, Freddie se muda al piso alquilado de éstos, convirtiéndose en el mayor fan del trío. Cuando Brian y Roger creyeron que sus opciones en el mundo de la música quedarían restringidas a un hobby, Mercury los animó a continuar. La última oportunidad. El guitarrista y el batería cursaban o habían cursado estudios universitarios. Si la nueva tentativa con Mercury salía mal, podían acogerse a otras alternativas. Una alternativa más obvia en Brian, que llegó a ejercer de profesor en un colegio. Roger montaría un puesto de ropa y diseño con Freddie en Kensington.


DE BULSARA A MERCURYDe ascendencia persa, Freddie, nacido como Farrokh Bulsara, era hijo de unas características muy concretas del pasado siglo.
Sus padres Bomi y Jer, oriundos de Gujarat (estado fronterizo con Pakistán y a poca distancia de la costa de Irán), habían crecido como fracción de aquella India que se
integraba en el contexto socio político y temporal del imperio británico. Una importante oferta laboral paterna, decidió la mudanza del matrimonio a Zanzíbar, la paradisíaca isla de Tanzania que también gozaba de protectorado británico. Allí nacen sus hijos, a los que educan en el zoroastrismo. A partir de los ocho años Farrokh estudiaría en un internado en la India. En el St. Peter's Boys School, aparte de mostrar sus primeras aptitudes musicales (en el grupo The Hectics, coros y piano), adoptará el sobrenombre de Freddie. En una de las vacaciones estivales, como le sucedió a Bruce Springsteen y a tantas otras estrellas del rock, una figura en la tele llama su atención: el flash de Tupelo Este, Elvis A. Presley. En declaraciones al diario The Times, su madre Jer recordaba las palabras que salieron de la boca de su hijo, “Algún día seré como él”. Para bien o para mal, Freddie Bulsara se convertiría en su propia variación de Elvis.
Previo a su decimoctavo cumpleaños, la familia Bulsara huye a Inglaterra; había estallado la revolución de Zanzíbar, que desligaba al conjunto de islas de la influencia británica, árabe e india. Contrariamente a otras localidades natales de estrellas del rock, Zanzíbar no explota el potencial turístico del mito. Su población está integrada en su mayoría por musulmanes y las relaciones homosexuales son ilegales. El escritor y periodista cultural Bruno Galindo lo comprobó de primera mano: “Estuve allí hace unos quince años y fui a ver la casa donde nació. No lo reconocía nadie, ni querían saber nada. Estaban avergonzados”.
En Inglaterra, el joven Bulsara se sintió abrumado ante el colorido, la explosión cultural y juvenil que respiraba el país. Eran los sesenta, los años de una juventud deseosa de desligarse de la podredumbre vivida como resaca de la segunda guerra mundial. Una figura como Hendrix, que paladeó el éxito en Inglaterra antes que en su propia tierra, adoptaría el papel de catalizador de todos los sueños del artista y quien más impulsó, como figura externa idolatrada, sus instintos musicales.
La familia Bulsara vivía en una ciudad dormitorio de Londres, aceptando un nuevo status económico. Mientras en Zanzíbar tenían criados y una gran residencia, en Inglaterra debieron integrarse en la clase media. Freddie, con la excusa de sus estudios en arte, abandonaría en seguida la casa paterna, disfrutando la experiencia londinense las veinticuatro horas del día, los siete días de la semana. A falta de residencia fija, solía dormir de prestado en casas de amigos o tiraba de alquiler. En esa nebulosa época Smile, Freddie trabajó de ilustrador/diseñador de libros y en el aeropuerto de Heathrow. Muchas de sus ilustraciones se han conservado. Para la artista Joie Iacono “los dibujos de Freddie Mercury parecen internarse en un mundo lleno de fantasía. No en el sentido de sueños surrealistas, sino de pequeños destellos de grandeza. Los elementos de sus dibujos nos sugieren fantasías de inmortalidad, de trascender a la vida misma... cosas que el propio Mercury ha conseguido. Son conceptos presentes en su música, pero en sus pinturas son mucho más evidentes. Pasa algo similar con el logo de Queen, diseñado por él. Mezcla los signos del zodíaco de los cuatro miembros del grupo en una especie de blasón que nos sugiere que el nacimiento de Queen se debió a un mandato divino. Las imágenes se agrupan para reflejar esa inocencia y esa capacidad de fascinación que acompañaron al imaginario más íntimo de Mercury, aunque sólo nos dejara ver una pequeñísima fracción de todo ello”. En el 69, el año de Smile, de Altamont y Woodstock. Freddie fue unos pocos meses cantante del combo de Liverpool Ibex, rebautizados como Wreckage. Su repertorio se nutría de versiones, incluyendo ‘Communication Breakdown’ de Led Zeppelin, el grupo favorito en ese instante del artista, ‘Rain’ de los Beatles, y algunas concesiones a Elvis y viejos bluesmen. En Ibex se mostraron los primeros signos de la contradictoria personalidad del vocalista; en las
distancias cortas era tímido, en escena se pavoneaba como la mayor vedette del mundo. En uno de los conciertos del grupo, fortuitamente, conseguiría la icónica pose del micrófono, que quedó dibujada en la portada de la ópera prima de Queen. Sour Milk Sea, su siguiente grupo, fue igual de efímero. Con Brian y Roger, en la transformación de Smile a Queen, Freddie adoptó como apellido artístico Mercury. Las teorías de elección son múltiples. La más coherente es que lo cogiera por Mercurio, la variación romana de la divinidad griega Hermes, el mensajero de los dioses. Debutaron en 1970. Tras un desfile de bajistas y la integración al bajo de John Deacon el año sucesivo, Queen se establecieron como un ente único. La fecha de defunción, 1991, era impensable. Demasiados años, demasiadas historias…Sólo U2 han superado la marca de grupo en activo que no ha cambiado de miembros originales ni los ha sustituido eventualmente.

ANTES DE LA FAMALa primera mitad de la década de los setenta, fue un lustro difícil en la vida de Freddie Mercury y en la de Queen. Años de ensayos y conciertos, su problemático fichaje por los sellos discográficos EMI (Europa y el resto del mundo, excepto USA) y Elektra (Estados Unidos) a mediación de los estudios de grabación Trident, el fallido proyecto de Larry Lurex, la ausencia de impacto comercial de su debut, el éxito de Queen II y Sheer Heart Attack sin una recompensa visible –su máximo representante, el constructor y propietario de Trident, Norman Sheffield, los estafaba-, las malas críticas recibidas…Hasta que Queen no se desligaron de Trident gracias al abogado Jim Beach, ficharon a John Reid como mánager y ‘A Night At The Opera’ triunfó, no atraparon el grial. Existen ciertos paralelismos en el desarrollo de los principios de Queen con Bruce Springsteen y Aerosmith. Como en Queen, los de Boston y el de Nueva Jersey editaron su ópera prima en 1973 y se lo jugaron al todo o nada con sus álbumes del 75, ‘Toys in the Attic’ y ‘Born To Run’. Más similitudes. “He visto el futuro de la música pop y es una banda llamada Queen”, declaró Jac Holzman, dueño de Elektra, el hombre que fichó a The Doors y The Stooges. “He visto el futuro del rock and roll: se llama Bruce Springsteen”, citó en una reseña Jon Landau, futuro productor de Springsteen.
En esos tres primeros discos, producidos mayoritariamente por Roy Thomas Baker, Queen resultaron ser un grupo difícil de catalogar. Llevaban una estética glam, sí, pero, exceptuando singles glitter como ‘Killer Queen’, su música era excesiva, ecléctica. Hard Rock, armonías vocales como las de los Beach Boys o Uriah Heep, music hall, letras de mitos en la onda Led Zeppelin. Un cóctel heterogéneo. Es significativa la descripción que el semanal Melody Maker vertió sobre la banda: “O son el futuro del rock o un grupo de maricones lunáticos subiéndose al tren de Bowie mediante una mala imitación de Black Sabbath”. A nivel personal, en cuanto a su sexualidad y autoestima, Freddie tampoco encontraba estabilidad. Aunque había iniciado su segunda relación seria con una mujer, Mary Austin, la imagen que extrapolaba en los conciertos de Queen, como una especie de ambiguo y lascivo monarca de los vampiros, lo consumía internamente. ¿Bisexual, heterosexual, homosexual? ¿Arrogante y seguro?
Morgan Fisher, líder del grupo Morgan (Tim Staffel de cantante), teclista de Mott The Hopple, y el primer músico auxiliar que utilizó Queen en concierto (primer tramo de la gira de Hot Space), trató en diferentes etapas con Mercury. “Conocí a Freddie justo en su unión a Smile. En la cocina de Tim. Parecía de etnia gitana, e iba vestido de seda. Era muy tímido. Soltó hola y no habló más. Pensé, qué tío más extraño”. La diseñadora Zandra Rhodes coincide en la timidez del cantante, y destaca el aspecto andrógino que deseaba proyectar encargándola el famoso traje blanco con el que saldría a escena en
1974: “Me llamó y me pidió tímidamente venir a mi estudio y ver mis vestidos. ¡Yo ni siquiera conocía su música! Tenía un puesto en Kensington Market y le encantaban mis ropas. Podía vislumbrar las imaginativas cualidades de mis vestidos en sí mismo. Vino a mi cuarto de trabajo, situado en un ático en Bayswater. Le pedí que se moviera alrededor de la habitación como si estuviera en escena, a ver cómo le sentaba el traje. Trabajamos horas. Más tarde se convirtieron en los emblemáticos trajes que inmortalizaron a Freddie en las fotos de Mick Rock. El satén que fluye en el plisado del top con el minúsculo y estrecho cuerpo del vestido. Era un periodo muy temprano en lo referente al aspecto andrógino o transgénero. Ni siquiera pensamos que era ropa diseñada para mujeres. Freddie fue de los primeros en cruzar la barrera, llevando maquillaje y trajes exóticos de mujer. Un espíritu libre”.
Esa confusión sexual, y el contraste de timidez y arrogancia se acentuaban en gira. Como las fechas inglesas y estadounidenses en las que ejercieron de teloneros de Mott The Hopple en el 74. Según Morgan “estaban como locos por girar con Mott. Podías notar una total dedicación, un maniaco deseo por complacer al público, pero jamás me parecieron Rock N’ Roll. Los veía tocar y pensaba, se esfuerzan demasiado. Sus trajes, sus canciones, su enérgica locura en escena, no tienen ninguna base. Mott alcanzó la fama desde unas raíces reales, canciones que poseían el poder primitivo del rock. O con baladas que mostraban emociones sinceras, que te hacían abrir tu corazón. No sentí eso con Queen. ¡Lo suyo era un espectáculo! Más tarde, los New York Dolls abrieron nuestros bolos, y cada noche eran flipantes”. El guitarrista de Roxy Music Phil Manzanera es menos duro en su análisis del grupo, aunque tampoco se aleja demasiado de las argumentaciones del teclista: “No eran considerados muy cool en sus inicios. Roxy no estábamos interesados en esa clase de Glam, nos parecían del mundo del espectáculo. Lo nuestro se inspiraba en las escuelas de arte, más que en disfrazarnos”. (Risas)
Mercury era consciente de esa corriente de opinión contraria, focalizada en los medios. E intentaba defenderse, con una arrogancia que le hacía ganar más detractores si cabe. Expuso sus pensamientos a Chris Welch y a Caroline Coon en sus respectivas entrevistas al Melody Maker en noviembre y diciembre de 1974. “Acepto las críticas constructivas, nos ayudan, pero para ser franco, la prensa musical británica siempre nos ha machacado. Ciertos periodistas se ponen por encima de los artistas. Tienen una concepción equivocada de nosotros. Nos han llamado un hype de supermercado. Pero si nos ves en escena, somos una banda de rock. Todas las luces y la parafernalia están para realzar lo que hacemos. La música es el factor más importante. Se nos ha acusado de ser un hype, y se nos ha comparado con bandas que no hemos oído y que ni siquiera componen sus propias canciones. Eso duele”. Por otra parte, reconocía abiertamente que “todo el grupo nos propusimos la cima. No nos vamos a contentar con menos. Es por lo que nos esforzamos. Tiene que ser así. Debes asegurarte el no admitir que has llegado a lo más alto. Si lo admites, vas cuesta abajo. Tenemos mucho que ofrecer”. Incluso confesaba sin ambages sus contradicciones, personales y sexuales: “Me gusta jugar con la idea de la bisexualidad porque ofrece algo más, es divertida. Pero no lo integro en el espectáculo como una obligación, lo último que querría es dar a la gente una estampa exacta de cómo soy. Quiero que hagan su propia interpretación. No quiero construir una imagen que diga esto es lo que soy. Honestamente, me gustaría que la gente viera que no hay ninguna falsedad, que lo que hago es un fragmento de mi personalidad. Solo que me atrae la mística, que no se sepa toda la verdad. Sería injusto conmigo mismo si no me maquillara porque cierta gente pensara que es incorrecto. Incluso sabiendo que ser gay era hace años inaudito y terrible. Esos días ya se han pasado. Hay muchísima libertad hoy en día y puedes traspasar las barreras que quieras.
Yo no he elegido esta imagen. Ni tampoco salgo buscando amistades gays. En este negocio es difícil encontrar amigos, amigos leales. Hay muchos gays, y chicas y hombres mayores en mis amistades. Poner a la gente en diferentes categorías es injusto. Albergo muchos aspectos en mi personalidad. Puedo ser sociable y gustar a la gente, puedo cambiar mi humor a la inversa. Soy algo camaleónico”. Peter Hince, quien fuera su roadie desde 1975 hasta su última gira y que los conoció ejerciendo el mismo puesto en Mott The Hopple, ofrece una visión más panorámica y, en cierta medida, objetiva “Desde que empezaron, Queen tenían muy claro qué querían, sobre todo Freddie. Eran muy serios en lo concerniente a su música o su imagen. Podríamos decir que es diferente sentirte seguro de ti mismo y ser arrogante. Una de las claves por las que Queen tuvieron éxito, fue tomarse todo en serio”.

ÓPERA, PUNK Y DIOS SALVE A LA REINA.El abrumador ‘Bohemian Rhapsody’, un single de seis minutos que contravenía toda lógica radiofónica, rompía récords. El dj radiofónico y cómico Kenny Everett se saltó las normas al pincharlo en exclusiva en su programa. Kenny, amigo del circuito gay de Mercury (rompieron su amistad en los ochenta, por una tonta trifulca de drogas), fue uno de los pocos periodistas británicos que apoyaron a Queen. No vamos a escribir en extensión lo que simbolizó ‘Bohemian Rhapsody’ (fue artículo de portada en el número dieciocho de This Is Rock), sí añadir que quienes acusan a Mercury de escribir textos pobres –él mismo no se consideraba un gran letrista-, deberían apreciar el dramatismo de una canción cuya letra está a la altura, exceptuando la sección bufa operística, de ‘Heartbreak Hotel’. ¿Su gran salida del armario? ¿El fin de sí mismo como persona heterosexual y el comienzo del rey de Queen, con el dolor inherente a una muda de piel? ¿O la despedida de un condenado en el corredor de la muerte? “Nothing really matters to me. Any way the wind blows”...
A finales del setenta y cinco, el mundo entero conoció a Queen. Hasta esas navidades sólo ingleses y japoneses los amaban. En la grabación de ‘A Night At The Opera’ y su gira, se reestructuró la empresa. A los citados John Reid, Jim Beach y Peter Hince, se añadió de tour mánager Gerry Stickells. Peter Hince destaca la labor de Reid, que duró en el cargo dos años: “Consiguió que Elton John pasara de la nada a ser una de las mayores estrellas del mundo. Su trabajo en Queen fue determinante. Era muy profesional, y respetaba a quienes trabajábamos por la banda. Cometieron un error prescindiendo de él. Queen solían acertar en sus decisiones, pero no en todas”. El célebre promotor español de conciertos Gay Mercader, que trajo al grupo en el Jazz Tour a la península, lo ve con otros ojos: “John Reid era insoportable, una loca insoportable. No sé quién era peor, si Elton John o John Reid. Iban encocados y se metían en dramas. Fue un alivio que John Reid dejara de ser mánager de Elton John. Yo también me metía coca, pero no chinchaba a la gente. (…) Gerry Stickells, que había trabajado con Hendrix, era un buen hombre, incomparable a John Reid. Stickells era con quien tratabas en la contratación, no Reid o Beach”. Reid, homosexual fuera del armario, comprendía bien la mascarada de Mercury, las composiciones épicas y pianísticas del cantante, que iban mutando, adquiriendo registros diferentes. Como ‘Somebody to Love’, ‘algo gospel en plan Aretha Franklin”, aclararía su autor, fan confeso de la reina del Soul. En la fase John Reid Queen ofrecieron un concierto gratuito en Hyde Park, grabaron un disco continuista (‘A Day At The Races’), conocieron al bueno de Groucho Marx -dada la conexión entre los títulos de sus discos y las pelis de los hermanos Marx-, y grabaron su respuesta al punk, ‘News of The World’-Freddie llegó a tener un anecdótico rifirrafe con Sid Vicious-. La vida pasaba en avance rápido. Freddie vestía diferentes ropajes escénicos -kimonos, atuendos de
bailarín de ballet, monos de pedrería, etcétera-con la misma celeridad con que escanciaba su trofeo de estrella.
A finales del setenta y seis (algunos testigos retrasan el acontecimiento) concluiría su relación sentimental con Mary Austin. Hubo un nuevo y efímero conato en el 79. El testimonio de Peter ‘Phoebe’ Freestone, asistente personal de Freddie (1979-1991), aclara la historia: “Mary estuvo al lado de Freddie en lo bueno y en lo malo. Llegaron a vivir juntos siete años, y tras su ruptura, fueron, respectivamente, sus mejores amigos.”.
En los prolegómenos de la gira ‘News Of The World’ se finiquitó la asociación Reid-Queen. Jim Beach pasaría a ser el jefe definitivo. Paul Prenter, de la cuadrilla de Reid, se quedó.
Hagamos una pausa y detengámonos en ese 1977. Gran Bretaña polarizada en lo musical y en lo social, celebrándose el jubileo de la reina Elizabeth II. Queen destinan dinero a una organización benéfica de la reina, e incluso se diseña una corona gigante escénica. “Simple teatro” argumenta Peter Hince. El punk ardía por las aceras, un revulsivo, necesaria combustión espontánea. Y Queen frente enemigo. Sí, Freddie echaría a Sid Vicious de un estudio de grabación -el que fuera bajista de los Pistols le preguntó si quería llevar el ballet a las masas-, lideraría recintos y compondría, basándose en los cánticos futbolísticos, una de las piezas más grandilocuentes de su cancionero, ‘We Are The Champions’ (“Supongo que puede considerarse mi versión de ‘I Did It My Way’. Lo logramos, y no fue fácil. No fue un camino de rosas como dice la canción. Ni lo es todavía”). Correcto. El punk ganó esos meses el partido inglés que los enfrentaba al combo de Deacon. Queen simplificaron su estilo en ‘News Of The World’, ‘Nevermind The Bollocks’ arrasó en las listas y causó un mayor impacto musical. Peter Hince describe en su libro ‘Queen Unseen’ las vestimentas de los punks como las de un roadie. En la entrevista quita importancia al conflicto: “Ninguna pelea o encuentro importante. Freddie sólo echó de la sala de control a Sid. Estos tíos punk eran opuestos a lo que representaba Queen. Lo bueno del punk es que cualquiera podía tocar estar en un grupo, que no tocar bien. Los Sex Pistols tocaban bien. A Roger le gustaban. Las historias se tergiversan”. The Germs, Nirvana y Green Day, desvelarían a los medios que Pistols y Queen se compaginaron en las casetes de los melómanos.






TRANSFORMACIONES1978 marca la transición de Queen y Freddie. Como no hay patria que valga más que la del bolsillo, decidieron grabar en otros países, ahorrándose los abusivos impuestos del fisco británico. ‘Jazz’ se grabaría en Suiza y Francia. Última y quinta grabación con Thomas Baker ‘A Day At The Races’ y ‘News Of The World’ fueron producciones de Queen, y de Queen y Mike Stone. El grupo quedó enamorado del bucólico ambiente de Montreux, comprando el estudio Mountain. E inspirado en terreno galo por el Tour de France, Mercury crearía ‘Bicycle Race’. ‘Jazz’ unía lazos pretéritos y expandía el universo Queen. Presentarían de single el citado ‘Bicycle Race’, acompañado de un inefable clip: una carrera ciclista de chicas desnudas. El vinilo incluía póster del evento. Estados Unidos lo censuró. Mercury gritaba su esencia en ‘Let Me Entertain Us’ y ‘Don’t Stop Me Now’.
La fiesta de inauguración del disco, en Halloween, aún queda en las retinas de los asistentes. La famosa escritora y biógrafa Sylvie Simmons asistió: “Fui una de las periodistas invitadas a viajar a Nueva Orleans. Nos alejaron en el hotel Fairmont. En mi habitación, como sospecho que en la de los demás, había una botella de champagne en un cubo de hielo, con una máscara de carnaval colgada en el cuello de la botella. El gigante salón de baile se había acondicionado como si fuera un banquete real del medievo, con enormes mesas abarrotadas de pirámides de comida cajun, ostras,
camarones…Soy alérgica a los mariscos, y mis únicas consumiciones esa noche fueron líquidas. A nada que te dabas la vuelta, una camarera o un camarero te ofrecían champagne. Tengo recuerdos borrosos. De lo que me acuerdo es de una banda funeraria típica de Nueva Orleans tocando en la calle y entrando al salón de baile. Y enanos llevando bandejas de plata. Se dice que había coca, pero no puedo confirmar ni negar nada. No me sorprendería. Había estrippers de todo tipo, color, orientación sexual y tamaño. Fue justo en mis inicios como escritora de rock, y en los treinta y cinco años que llevo en el oficio no he estado en una fiesta de presentación de un disco como esa”. Peter Hince, que niega en su libro la polémica cocainómana, coge el relevo. “Fue lo mismo que los pases de backstage. Querían ser lo más controvertido y extravagante.”
En el club homo neoyorquino The Anvil, bajo la presencia del fotógrafo Mick Rock, Mercury se fija en la apariencia de macho alfa motorista y encuerado de Glenn Hughes (Village People). Mercury llevaría esa imagen lo que quedaba de década. En el ochenta añadiría al pack el bigote, contrariando a sus fans femeninas, amén de las camisetas de tirantes y los vaqueros ajustados. Un perfil que encajaba en la movida hardcore gay que Al Pacino y William Friedkin trasladaron al celuloide en el film‘Cruising’. “Me encanta el cuero. Fantaseo conmigo mismo como si fuera una pantera negra”. Freddie Mercury.
Compró un piso en Nueva York en la calle cincuenta y ocho este, de espléndidas vistas. La fiesta de su trigésimo tercer cumpleaños la celebró en lo que describiría como “la ciudad del pecado. Te hipnotiza”. Fletó un Concorde lleno de amigos desde Londres. En las actividades de Queen en los años que vivieron salvajemente, los acompañantes del combo se dividían en dos parcelas, heteros y gays. Freddie construyó su propia Elvis mafia. Peter Freestone, Joe Fanelli cocinero y amigo, Paul Prenter de mánager personal y los diversos amantes que se subían a la caravana de vodka, champagne, tabaco y coca. La boutade del cuero, la machada de Rob Halford retándole a una carrera de motos.
Terminada la gira de ‘Jazz’, se trasladaron a Munich y conocieron al productor Mack.
A Mack le avisaron que Queen habían dejado su equipo en los estudios Musicland y compró un billete de avión: “Vi el vídeo de ‘Somebody To Love’. Pensé: ¡Dios mío, Freddie Mercury tiene que ser un tío muy difícil! Para alguien acostumbrado a los estudios, ver a un músico grabando el piano con los auriculares quitados… En aquel entonces cuando tocabas lo hacías de verdad, la gente se preocupaba de hacerlo bien; tener el amplificador conectado, no desafinar. Ahora nunca sabes si lo que suena es un ampli, un transmisor… Pensé que Freddie era muy exagerado, que lo era, pero en el buen sentido”. El inicial día de contacto se grabó la base, sin Brian May, del primer single de Queen que llegaría al número uno en Estados Unidos, ‘Crazy Little Thing Called Love’, un rockabilly de Mercury. “Querían terminarlo antes de que Brian viniera, sabían que no le iba a gustar. Al día siguiente Freddie le anunció que habían grabado una canción, y Brian, “no me gusta” (Risas). Le pusimos el tema, que hiciera un solo. Le pareció bien. Le pedí que tocara una Fender, porque es un tema rockabilly y sonaría bien. Tocó el solo. Me acusó en una revista de obligarle a tocar con una Fender, pudiendo sonar igual con su Red Special. Dudo que sonara igual. Es cerrado, no le gustan los cambios”. Peter Hince, que fue quien dio a Freddie en un hotel de Munich la guitarra con la que compuso los acordes del tema -extraña circunstancia, Freddie apenas sabía usar una guitarra-, matiza el eterno duelo guitarrista-cantante: “Mack tenía una forma de trabajar espontánea que gustó a Freddie. Brian es muy laborioso. Pensaba mucho las decisiones, y frustraba a los demás. Siempre ha habido problemas entre los cantantes y los guitarristas. Fíjate en Roger Daltrey y Pete Townshend, Jagger y Richards, o Jimmy Page y Robert Plant. Esas tensiones crean grandes canciones. Freddie trabajaba en mejor sintonía con John y Roger, pero Brian y Freddie no se
odiaban, asentir eso es injusto”. Gay Mercader reconoce que May “me intrigó. Daba la impresión de sentirse tapado. Noté algo, e incluso me llegaron ecos de la prensa española de esa intuición. Es más, si continúan es cosa de Brian May. Pueden meter a quien quieran, Paul Rodgers o al chaval de American Idol, que Queen ahora es Brian May. Si Jim Beach quiere y May no, no giran. Y dinero no es que le falte”.
Ese postulado, se sostuvo en cada ciclo de disco gira.
En octubre, sale ‘Crazy Little Thing Called Love’ de single, acompañado de un clip de estética Elvis. A Freddie lo invitan a bailar y cantar en una gala benéfica en el Coliseum londinense, rodeado del Royal Ballet y el soporte musical de la Royal Philarmonica Orchestra, sus dos mayores éxitos, ‘Bohemian Rhapsody’ y ‘Crazy Little Thing Called Love’. Allí conocería a Peter Freestone, que trabajaba en de encargado de vestuario. Peter Freestone afirma que “fue una buena mezcla. Música de Queen, la voz de Freddie, los bailares y cómo lo guiaron en las tablas”. El amor de Freddie por el ballet traspasaría las barreras del tiempo. Maurice Béjart les dedicaría un espectáculo al cantante y al bailarín argentino Jorge Donn. Nureyev mantuvo que fueron amantes (Freestone lo desmentiría). Y en una de esas diatribas de Paul Weller contra todo bicho viviente, criticó a Freddie este milenio. “Dijo que quería llevar el ballet a la clase trabajadora. Menudo imbécil”. El Modfather y la falta de diplomacia, un híbrido perfecto.
El ‘Crazy Tour’ significaría el adiós a los setenta. Veinte fechas, veinte recintos de capacidad media.
Peter Hince: “Las sesiones de ‘The Game’ fueron espontáneas. No tenían fecha de entrega”. Subvirtiendo la tradición de no incluir sintetizadores, el álbum, puesto a la venta en junio del ochenta, los posiciona en la cúspide. Número uno en los dos mercados principales, Estados Unidos e Inglaterra. Gracias a la recomendación de Michael Jackson (a la pregunta de si era fan de Queen en el concierto del L.A. Forum, contestó “Soy fan de Freddie”.), ‘Another One Bites The Dust’ se difunde como cuarto single, sube al uno en diferentes listas de éxito americanas -funk, rock, etc.- y cambia el paradigma. La crisálida acabó de romperse. “En ‘The Game’ dejaron de ser un grupo de rock, y pasaron a ser un grupo pop. Todavía ofrecían conciertos rockeros increíbles, pero el estilo cambió”. Peter Hince. El gran gimmick era ver irrumpir a Freddie sobre los hombros de un roadie atabiado de Superman o Darth Vader. George Lucas obligó a que el padre de Luke se evaporara del show.
Amparados en el victorioso ‘The Game’, compusieron la banda sonora del filme ‘Flash Gordon’, abrieron el mercado latinoamericano en sus incursiones en Argentina, Brasil, Venezuela y México, grabaron y mezclaron con Bowie ‘Under Pressure’-producción supervisada por David Richards, Mack no aguantó la tensión de Bowie-, y sacaron un recopilatorio. Fotografiados junto a Maradona, Warhol, Michael Jackson…o fotografiados por el fotógrafo personal de los Kennedy, Jackes Lowe. Los días de vino y rosas devendrían en resaca. Las sesiones de ‘Hot Space’ fueron la resaca. Mack, cohesionó una situación enrevesada: “A Freddie le encantaba la música disco. Iba a los clubs gays, y en la pista bailaban ese género. Le gustaba Aretha Franklin y Tina Turner. Nadie iba al estudio, o se interesaba por crear algo con los demás. Fue casi como un nuevo estilo que ayudé a crear. Todo loops, máquinas, ordenadores… Roger se pasaba el tiempo esquiando en los Alpes. Hubo que recurrir a las máquinas, y todo se volvió más fácil”. (Risas) Freddie compuso una canción en homenaje a Lennon, asesinado en diciembre del año anterior.
En el tramo europeo de la gira, utilizaron a Morgan Fisher de teclista de apoyo. No hubo comunicación. “No necesitaban un teclista, ¡sino un robot! (…) Freddie era que más improvisaba, cantando a capela con el público. Brian realizaba el mismo tedioso
solo cada noche. Solíamos retirarnos a descansar. Una vez, Freddie se aburrió tanto que miró al techo y soltó, “me aburro, ¡vámonos de compras!”. Freddie ocasionalmente se frustraba. Como compositor y cantante creativo, necesitaba explorar ideas ajenas en sus discos en solitario. Pero no era tonto, tenía tres músicos brillantes de soporte y Queen era su carta ganadora”. El reemplazo en el resto de la gira, el teclista canadiense Fred Mandel, encajó como un guante de seda forjado en hierro. Fred Mandel: “Conocí a Freddie en Montreal. Estuvimos ensayando. Le debió gustar porque me sonrió… Hablamos, y alguien dijo hey hay dos Freds en esta gira. Freddie Mercury y Fred Mandel. Freddie replicó, “puede ser confuso, vas a tener que cambiarte el nombre”. (Risas). La primera vez que los vi nerviosos fue en el Saturday Night Live. Me encantó hacerlo, soy fan del programa. Freddie no tenía la voz al cien por cien, veníamos de dar muchos conciertos. No recuerdo demasiado contacto con Danny De Vito (anunció al grupo. N. del R.) Chevy Chase presentaba el show en Burbank, no en Nueva York. Bastante raro”. Mandel trabajó en la carrera en solitario de Alice Cooper, a quien Freddie conoció: “Había algo más en común que el hecho de ser dos grandes frontman. Eran diferentes personas en el escenario y fuera. Freddie callado, del tipo inglés educado. Y Alice, un tío muy reservado americano. Freddie comentaba que si fuera siempre como en el escenario eso le mataría”. Alice Cooper sonríe al oír el nombre de Freddie: “Solía hablar muchísimo con mi mujer de ópera y ballet. Ella es instructora de ballet. Nos sentábamos y raramente hablaba con él porque se pasaba todo el rato hablando con mi mujer”.
Bonus track: Freddie añadió al vestuario del Hot Space Tour ropajes a lo Carmen Miranda.


MUNICH CONNECTIONMary Austin encontró el hogar soñado de Freddie en Londres. Una lujosa mansión en Logan Place, conocida como Garden Logan. Su residencia en la capital inglesa, la casa donde se retiraría en los estertores de su existencia, alternándola con una casa alquilada frente a un lago en Montreux.
Pero antes de que Garden Logan enmarcara las horas de Freddie en exclusiva, Munich lo seduciría. Alentado por Paul Preston, a la sazón mánager personal, y la actriz de Fassbinder Barbara Valentín, Freddie desdoblaría su personalidad en la urbe bávara. La cordura vendría de Mack y su familia.
Freestone utiliza un tono neutral: “Paul fue el guía de Freddie en su viaje por el lado salvaje del estrellato rockero. Lo introdujo en el sexo, las drogas y el rock. Y Barbara su íntima amiga en Munich. Sé que durmieron en la misma cama. Dudo que practicaran sexo. Barbara acaparaba todo el protagonismo y Freddie aprovechaba esa vicisitud y se acomodaba en un segundo plano”. Mack es honestamente brutal en su percepción: “Yo odiaba a Barbara. Le empujaba al desenfreno, a lugares inseguros. Conocía todas las conexiones gays de la ciudad, era como la mistress de Munich, con su cohorte. Sé que murió y no debería decir nada malo de una persona que ya no está pero… Ella y Paul Prenter, que era un completo cerdo, traían la cocaína. Freddie tenía dos caras. Todos los humanos arrastramos el ángel y el diablo. Cuando estás puesto de coca, un par de gramos, bebiendo un litro de vodka, no te emborrachas del todo pero tu personalidad cambia. En una ocasión, Freddie me visitó, desalojó la zona. Quería hablar conmigo. Nos sentamos en la sala de control, y se puso a llorar. Me dijo, “no podrías creer lo que ha pasado”. Terminó en un contenedor. Freddie tenía la personalidad suficiente como para finalizar con todo eso. De un día para otro, se limpiaba, intentaba levantarse pronto, no ir a los clubs, y funcionaba por un tiempo. Barbara no fue su pareja. No la podría tocar ni con un palo. Se beneficiaban. A ella le encantaba ir de gran diva con
Freddie, salir en la prensa. (…)Nunca hubo relacionas duraderas en Munich. Bueno, con su amante Wiggie era una relación diferente, vivían juntos en el apartamento de Wiggie. Solía recoger a Freddie cada día para ir al estudio, y me hacía gracia, nadie sabía que Freddie se alojaba en un pequeño apartamento de dos habitaciones, en un segundo piso. (Risas) Así es el amor. Decía que le imaginaban viviendo como si fuera el Rey Luis de Baviera, en un palacio barroco, pero que se sentía a gusto en el apartamento. No me parece que fuera verdad”. (Risas)



LOS ÁNGELES Y MR. BAD GUY1983. Enrarecidas las relaciones del grupo, Freddie empieza a elaborar su debut solista. En una proposición de recuperar perspectiva, Queen viajan a Los Ángeles a grabar el próximo álbum, ‘The Works’. Jim Beach les notificó una oferta, componer la banda sonora para la adaptación cinematográfica de la novela ‘El hotel de New Hampshire’. Declinaron la oferta y centraron sus esfuerzos en el trabajo. Llamaron a Fred Mandel -el solo de ‘I Want To Break Free’ es suyo- como músico extra. En una de las piezas, se repitió la fórmula rockabilly de ‘Crazy Little Thing Called Love’. “‘Man On The Prowl’ demuestra el tipo de persona que era Freddie, generoso. A Freddie le gustaba mi estilo como pianista de rock n’ roll. Me sugirió que al terminar él yo siguiera tocando. ¿Quieres que termine la canción? le pregunté. Se rió, y me contestó “creerán que soy yo el que toca”. Si escuchas el tema, oirás cómo mi piano toma el protagonismo en la parte más rock n’ roll. En este tipo de asuntos, no me dan crédito. Soy un músico de sesión al que se paga y ya. Freddie Mercury escribió específicamente gracias a Fred Mandel por su solo en ‘Man On The Prowl’”.
Los hitos de Freddie en el álbum fueron musicales y extramusicales.
Música; Brian y Freddie trabajaron codo a codo ‘Is This The World We Created…?’, uno de los pocos temas de conciencia social en Queen. Era una excepción, y Mercury se sinceró: “Si hubiera pensado que Brian y yo deberíamos sentarnos a escribir una canción juntos, no habría sucedido. Por el tema de los egos. Ocurrió sin pensar, nos pusimos al tema y salió. Debió haber un eclipse”. Brian y Freddie interpretarían en el Live Aid la canción. Roger Taylor, al que Jim Hutton en su autobiografía reconocía como el mejor amigo de Freddie, era el que se mojaba y mostraba una ideología progre, pero Queen fueron un grupo apolítico que tuvieron más frentes de los deseados, dado el número de incidentes; su actuación en Sun City entrando en la lista negra de la ONU, la recepción del presidenteViola en Argentina, o las boutades políticamente incorrectas y escandalosas. Freddie jamás quiso ser un letrista de la talla de John Lennon, ni creía que pudiera legar mensajes. Mack: “Fue muy consciente de los privilegios de los que disfrutaba. Sin embargo no era un gran letrista, lo sabía. Por eso casi nunca se atrevió a escribir canciones de temas sociales. Entendía que no era ese su terreno. (…) Freddie leía los diarios, escuchaba las noticias, se sentía mal cuando ocurría alguna tragedia, donaba mucho dinero, pero no quería que se supiera su nombre. Lo donaba anónimamente”. Freddie se veía un artista que entretenía, hacía olvidar los problemas diarios, y le encantaba derrochar en antigüedades japonesas o joyas.
Fuera de la música; los clips de ‘I Want To Break Free’ e ‘It’s a Hard Life’. Carolyn Cowan fue la maquilladora en sendos clips. ‘I Want To Break Free’ contenía varias tramas: “Maquillarlos en la parodia de Corontion Street fue divertido, no lo habían preparado con antelación. No creo que llegaran a plantearse salir vestidos de mujer. Sabíamos de su valor rupturista, un gran paso adelante. El día y la noche de la sesión de Ballet fue muchísimo más duro y metiluculoso, en lo físico y en lo fílmico”. ‘It’s A Hard Life’, el fastuoso clip versallesco, ideado por Mercury y que incluía a Barbara Valentín de secundaria, no fue del agrado de Roger, John y Brian. De facto, Carolyn
Cowan prefiere callar. ¿Cómo era el Freddie jefe y artista? “Una personalidad fuerte pero leal. Sabía contenerse. Tenía conciencia de cómo era la prensa, en quién confiar y de su personalidad. Divertido, a veces impaciente e ingenioso. Trataba con respeto y cariño a los que trabajan con y para él. Sabía estimar las cualidades de los que le rodeaban. Confiaba en el director en cuanto a lo técnico, y en el trabajo que se realizaba. Eso sí, te empujaba a ser mejor”.
En la grabación, Mack recibió un encargo: “Giorgio había conseguido los derechos de la película de Fritz Lang Metropolis. Me preguntó si podía conseguir que Billy Squire o Queen escribieran algo para su edición de la película. Freddie vio la película, le gustó e hicimos ‘Love Kills’ en Munich. Giorgio nos envió una pista de sonido. A Freddie no le convenció. Lo único que mantuvimos de Giorgio fue el ritmo característico del tema (empieza a tararear el sintetizador que se oye al inicio de la canción. N.del R). Giorgio se fijó que no habíamos usado su idea. No le importó al ver su nombre en los créditos junto a Freddie”. Fue el estreno en single de Freddie Mercury en solitario, alcanzando el número diez en listas británicas.
Mientras Queen habían lanzado The Works, y lo estaban respaldando en directo (Spike Edney a los teclados), el disco de Freddie, ‘Mr. Bad Guy’, se demoraba. Saldría en abril del ochenta y cinco.
Mack: “Fue algo mío y de Freddie, mi teclado y mi asistente tocando el bajo, y un guitarra y un batería de sesión. La idea original consistía en estructurar las canciones, lo que se necesitara. El problema de Freddie, es que, pasada la inspiración inicial, se aburría. No es que hubiera un límite de tiempo, pero no podía hacer que un músico volara de L.A. o Londres y tenerlos en un hotel esperando cruzados de brazos. En el tema ‘Mr. Bad Guy’, Freddie fantaseó con una gran orquestra, y lo arreglé. Quiso que todo estuviera orquestado. Admirabas el entusiasmo, y le decías, esto costará medio millón de dólares. Había grandes temas. ‘Made In Heaven’. Roger la escuchó y dijo, odio cómo está toca, pero me encanta el tema, debería ser de Queen. No se preparó bien. No pensamos este es el disco que vamos a hacer y esto es lo que vamos a necesitar. Si se hubiera organizado como dios manda en dos semanas estaría listo, pero cuando no tienes las cosas claras se pierde el tiempo”. Freddie reveló que en el disco exponía su corazón y su alma. “Tenía baladas conmovedoras, tristes, dolorosas, frívolas e irónicas, como soy yo. Quedé contento con el álbum y mi voz ronca. Por eso fumo”. Usó el método Demis Roussos en las notas altas. El batería Curt Cress guarda buenas memorias: “Tocamos el disco entero en directo en el estudio, aunque hubo retoques posteriores. Mezclamos baterías electrónicas y orgánicas. Me concedieron libertad a la hora de tocar. El tema ‘Mr.Bad Guy’ lo tocaba Roger Taylor. Freddie me prefería a mí al ser su disco en solitario. Le pedí permiso a Roger y me dio su aprobación. (Risas) Cada nota que cantaba Freddie, era perfecta. En el estudio actuaba como en un concierto. Incluso escuchando la música en la mesa de mezclas actuaba. (Risas) Se llegó a pensar en realizar una gira. Quería realizar multitud de proyectos”.
Previa salida del álbum, se editó el single/clip ‘I Was Born To Love You’. Freddie conoció a Diana Moseley, la diseñadora de sus trajes más icónicos en los ochenta. “Fui a su casa de Kensington en 1985, para hablar de los vestidos que utilizaría en el vídeo. E muy nerviosa, pero teníamos en común el amor por la ópera e inmediatamente surgieron ideas. Todo muy teatral. Con un ejército de chicas bailarinas, basado en las pinturas de mujeres de la artista Allen Jones. A Freddie le gustó mi idea de mostrarle como un soldado del rock, en este caso, ‘un caballero blanco rockero’. Una idea a la que regresamos en el Magic Tour. Hice algunos bocetos y Freddie me dejó encargarme de todo. Freddie era encantador e ingenioso. Como había cursado estudios de arte, era fácil hablar con él del concepto de los vídeos y los vestidos”. El que Freddie sacara un disco
abría dudas acerca del divorcio en Queen. Mack: “Es como si tienes una novia, en algún punto quieres largarte, te vas, y nada más salir de la puerta te das cuenta que has actuado precipitadamente. Dejas que pase un tiempo, regresas y pides perdón. Y la relación funciona”. La actuación de Queen en el ‘Live Aid’ y el single ‘One Vision’ sellaron las incógnitas de disolución.
Freddie hizo fija su relación con Jim Hutton, que conoció en Londres en el ochenta y tres “Jim era un tipo muy amable. Le dio mucha felicidad en sus últimos años de vida. Jim no era como otros compañeros de Freddie, que lo acompañaban por el glamour o el dinero. Jim se preocupaba de Freddie”. Peter Hince.

EL TIEMPO Y LA INMORTALIDAD.Oxigenados, en otoño del 85 Queen encararon un nuevo álbum. El director Russel Mulcahy quiso unir las fuerzas centrífugas de Queen y Michael Kamen en su largometraje ‘Los inmortales’. Segmentó el álbum, dividiéndolo. Algunas canciones se incluirían en la película, otras no. Añadamos la confusión de dos productores trabajando, David Richards y Mack. De ahí que emergieran rarezas; la mezcla atmosférica de ‘A Kind Of Magic’ o la versión de ‘Them From New York, New York’. Russel Mulcahy: “Quería esa canción en la película de cualquier forma. Se lo pedí a Freddie y no quiso. Terminamos congeniando. Una noche en el estudio, bastante tarde, dijo, que lo jodan cariño, vamos a hacerlo. Y la cantó como él solo podía hacerlo. Maravillosa alma”. Mulcahy dirigiría un par de clips de Queen. ¿Veía a Freddie como un actor de cine? “No se sentiría cómodo actuando. Probablemente lo haría bien, tenía sentido del humor. Lo que siento es que no pudiera interpretar una Opera en un teatro, su gran pasión”.
Lo que sí pudo fue interpretar canciones de un musical. En los meses de grabación de ‘A Kind Of Magic’, su amigo Dave Clarke concebía el musical ‘Time’. Mercury cantó dos tonadas. El director musical era Mike Moran. “Le parecía interesante estar envuelto en un musical teatral. ‘In My Defense’ es un buen tema. Sació su curiosidad de verse envuelto en un proyecto diferente, pasó de estar él en control todo el tiempo a ser un simple intérprete, disfrutó esa sensación de que lo produjeran y guiaran. Le quitaba presión no tomar dediciones cruciales, contribuir poco.”
Con ‘A Kind Of Magic’ en la calle, Queen afrontaron su postrera gira, el ‘Magic Tour’ europeo. El escenario no irradiaba el atractivo que sí poseía en el tour anterior, adornado de motivos de la película Metrópolis. Freddie lo suplió con carisma y sus galas. Diana Moseley: “Freddie me sugirió un traje militar español operístico, y yo le convencí para que le diera un toque más rockero. Nos comprometimos a usar los colores rojo y amarillo de la bandera española. Se mezcló el corte de una chaqueta levis con un encuadre de uniforme militar. Añadí hebillas. Se hicieron tres chaquetas de algodón. Una blanca, otra blanca y roja y la amarilla. El traje blanco está expuesto en el O2 Arena, el rojo y amarillo se regaló a los escultores de la estatua de Freddie en Montreux, y el amarillo se vendió en una subasta a un coleccionista privado”. Y el espectacular adiós del rey de Queen: “Llamó desde Suiza, donde ensayaban la gira. Deseaba algo para el final, una corona, y yo le sugerí el look completo monárquico, la capa de seda roja de la coronación. Solo tuve siete días para conseguir el vestido. Viajé hasta París yo misma. La noche anterior al concierto, organizamos una fiesta de té en la habitación del hotel de Freddie. Se puso la corona mientras comía un pastel. Luego se paseó vistiendo la capa por los pasillos del hotel para sorpresa de los invitados”.
EL GRAN FINGIDOR LLEGA A BARCELONA Freddie escogió a Mike Moran como partícipe de su segundo disco en solitario. De prueba, grabaron ‘The Great Pretender’ (1987). Mike Moran: “Le agradaba esa canción, y nunca había grabado en estudio una versión de un tema famoso. Lo grabó sin la presión de tener que vender diez millones de copias o ser un éxito. Que lo fue”. El video clip de turno aglutinaba todos los Freddies de los ochenta, una metáfora de su constante reinvención. Diana Moseley atestigua que “todo fue un concepto de Freddie. Los coristas en plan travestis locos… Técnicamente reconstruir todas las referencias a los clips pasados fue difícil. O cuando Freddie se afeitó el bigote. (Risas) Freddie quería un vestido zoot suit años cincuenta. Le encantó el color rosa del vestido”. Devolvamos el testigo a Mike Moran: “Como cara b grabamos ‘Exercise In Free Love’, que mostramos a Montserrat Caballé. Pero previamente de ‘Barcelona’, empezamos a grabar su segundo disco. La primera canción fue ‘Africa By Night’, que terminó como ‘All Good’s People’ en Queen. ‘Barcelona’ nos quitó todo el tiempo disponible. El material no se perfiló. Lo que hacíamos era improvisar en el estudio, esto suena bien, graba. Después, cuando teníamos una idea básica, volvíamos a trabajar en ella. Y ni siquiera escribíamos letras, sólo se tarareaba, ya se trabajaría en las letras. A estas cosas volvimos después de Barcelona, hicimos algo más de trabajo, pero sólo son ideas, nada más. No pudimos desarrollarlos como queríamos por lo que pasaba en esos momentos. Los discos de Queen vinieron primero. Nunca tuvimos la oportunidad de finalizar ese material”.
Durante ese bienio, Freddie mutó de hábitos vitales, refugiándose en Garden Lodge, fumando menos, absteniéndose de la promiscuidad, jugando scrabble. Un test positivo en sida, una consecuencia. Paul Prenter lo traicionó en mayo del ochenta y siete contando historias sensacionalistas a The Sun. ¿Quién no esnifó coca, quién no vivió peligrosamente? “Quien esté libre de pecado, que tire la primera piedra”.
‘Barcelona’ (1988) fue resultado una concatenación de casualidades. Mercury expresó en una entrevista televisiva en el programa Informe semanal que admiraba a Montserrat Caballé. Se preparó un encuentro en el Ritz de Barcelona, otro en Garden Lodge y se forjó la leyenda.
Mike Moran: “No olvides que nadie había hecho semejante mezcla. Una estrella del rock con una diva de la ópera. Territorio desconocido. Trabajamos en una idea, y decimos titularla ‘Barcelona’ y contar en la letra cómo se conocieron allí. Se lo enviamos a Montserrat, le gustó y quiso grabarlo. Vino de Buenos Aires o Leningrado, quién sabe, un par de días, y grabamos su voz. Nadie sabía nada, ni si había firmado un acuerdo con un sello. El disco nos tomó ese año entero. Una colaboración que sucedió de repente, cambió un montón de ideas. Freddie comprendía que ‘Barcelona’ era un progreso artístico, una evolución. No quería correr en estadios con sesenta años. Había áreas donde ansiaba moverse. Y este álbum era un buen puerto de partida. Quería que le ayudara como compositor, pianista y arreglista. Empezamos a componer un ballet, que jamás desarrollamos”.

EL REGRESO
“Las giras eran tan largas, que necesitaban descansar. Queen nunca terminó, solo que por qué no ver crecer sus hijos, en el caso de Roger, Brian y John. No había malos sentimientos. Todo el tiempo en que Freddie y yo trabajamos, seguía muy comprometido con Queen, porque él era quien era por el grupo. Sentía lealtad hacia la banda, y la banda hacia él. Por eso regresó al grupo en sus años finales”. Mike Moran.




APARTADOS (TESTIMONIOS Y OPINIONES)
I FEEL LIKE THE PRESENT OF THE USA
Gary Lucas, guitarrista, colaborador de Captain Beefheart y Jeff Buckley, acudió a la primera gira del grupo en Estados Unidos, año setenta y cuatro: “Los vi abriendo para Mott The Hoople en Waterburn Conn. Queen dieron un concierto de ensueño. El típico público redneck de Connecticut, desde su punto de vista conservador, le sorprendió el rollo de Queen. Al final del concierto la música los había conquistado”. Freddie Mercury cantaba en el tema que daba título a su disco en solitario que se sentía como el presidente de Estados Unidos. La carrera presidencial costó sudor, y la estancia en la casa oval, resultó más breve de lo previsto. Peter Hince rememora la escalada: “Todo grupo de rock anhelaba conquistar Estados Unidos en los setenta, es la cuna del rock. No existía el mercado latinoamericano, ni el de Europa del este. Queen tardaron su tiempo, y llegaron a frustrarse. En la gira de ‘The Game’ alcanzaron la meta. Dos singles y el disco en el número uno, cuatro conciertos con todas las localidades vendidas en el Forum de Los Ángeles, tres noches en el Madison Square Garden, un equipo de luces fantástico… Su mayor pico de éxito”.
‘Bohemian Rhapsody’ entró en el top ten, ‘News Of The World’ fue un disco de referencia – dos ilustres oyentes, Marilyn Manson y Kurt Cobain -, y ‘The Game’ arrasó. ‘Hot Space’, al adentrarse en el mundo de las bolas de baile, predicando el explícito hedonismo sexual en ‘Body Language’, supuso la primera decepción del público yanqui. Giraron por el país, actuaron en directo en el Saturday Night Live, e incluso en Boston el alcalde declaró la fecha de su concierto día oficial de Queen en la ciudad, pero ya nada fue lo mismo. Abandonarían la escudería Elektra. El próximo largo, ‘The Works’, grabado en su mayor parte en L.A., caería aún más en los puestos de ventas, y los singles sentaron mal. ‘Radio Ga Ga’ lo percibían como un insulto a la radio e incluso detectaron un atisbo fascista en el clip, resonando en el aire la crítica que Dave Marsh hizo de ‘Jazz’ en la Rolling Stone, acusando a Queen de ser el primer grupo de rock fascista. Ridículo. Tampoco entendían el travestismo de ‘I Want To Break Free’. El canadiense Fred Mandel, colaborador en ‘The Works’, defiende el clip: “Yo tengo un sentido del humor más acorde a los británicos. No hay nada temible en ‘I Want To Break Free’. Si conoces el material de los Monty Python, lo entiendes. La MTV o las emisoras no lo pillaron y jodieron a Queen”. No actuar en Norteamérica sepultó a Queen. Peter Hince: “La razón principal es que del disco se encargó Capitol, la compañía americana de EMI. Los singles fueron grandes éxitos en todo el mundo, excepto en Estados Unidos. El grupo advirtió que Capitol no hicieron lo suficiente para promocionarlo. Los vídeos no funcionaron en Estados Unidos. Se les preguntó si harían vídeos alternativos, y rechazaron la idea. Algunos miembros del grupo habían perdido su fuerte ética de trabajo, no había nadie que los llevara en la dirección correcta. Fue un gran error ignorar Estados Unidos, nunca más pudieron recuperar ese terreno”. Como taciturna coda, Columbia pagaría un adelanto desorbitado a Freddie por ‘Mr.Bad Guy’. No entró en los cien más vendidos del Billboard.

DEAKY, LA ALIANZA SECRETA 
A raíz del éxito de ‘A Night At The Opera’, la configuración de Queen cambió. En los discos previos la predominancia a la hora de componer se centraba en el tándem Mercury May, visualmente sería el cantante quien tomaba las riendas del grupo. La insistencia de Mercury posibilitó que Mick Rock creara la icónica portada de ‘Queen II’ -basada en un retrato de Marlene Dietrich-, y la “sudorosa” portada de ‘Sheer Heart Attack’. Casualidad o no, no volvieron a aparecer en las cubiertas de sus discos de estudio en los setenta.
John Deacon y Roger Taylor escribieron algunos de los singles de mayor éxito del grupo. Si en los Beatles, la intrusión creativa de George Harrison creó problemas, en Queen, gracias a Freddie, esas fricciones se suavizaron. Un enfoque notorio en los temas de John “Deaky” Deacon, el último miembro en ingresar en Queen y con quien Mercury tuvo una fuerte discusión en su primer concierto por la imagen tan poco llamativa del bajista. Para Peter Hince “John era el mejor guitarrista rítmico del grupo. Sabía componer con la guitarra. Poco a poco fue desarrollando su música. Había un respeto mutuo entre John y Freddie, aunque no fuera obvio. Freddie lo animaba, veía el potencial de John. ‘Spread Your Wings’ es de John, y es una balada genial”. Según el productor Mack, “al no cantar, John no podía plasmar fácilmente sus ideas. Freddie lo ayudó. La letra de ‘Another One Bites The Dust’ es de Freddie, pero le cedió todo el crédito a Deaky. John y Freddie tenían gustos parecidos en el funk o disco”. Rasgos sonoros que se acentuaron en el polémico ‘Hot Space’. “Por ese disco”, comenta Mack, “uno de mis hijos se llama John Frederick. Le dije a Freddie que era más fácil tener un hijo que terminar ese álbum, y que si finalizábamos el disco a tiempo, él y John serían los padrinos. Mi hijo nació una semana después de acabar el álbum. Me hice muy amigo de John con el tiempo. Venía a casa, e incluso hizo alguna vez de niñera (Risas). Recuerdo verlo dormir en el salón del piso. Mi suegra le ponía mantas. Y con Freddie, como estaba lejos de casa, éramos su familia en Munich. Jugaba al ping pong con los niños, les echaba una mano en las tareas, cosas normales. También se iba de compras con mi mujer, un gran favor. A mí no me gusta nada ir de tiendas (Risas). De hecho, decoró mi casa”. La alianza Mercury y Deacon tuvo un capítulo final en el álbum ‘A Kind Of Magic’, co producido por la banda, Mack y David Richards. “Freddie me llamó para que produjera sus temas. No le gustaba la producción del resto de material. Así que terminé produciendo las canciones de Deaky y Freddie”. Mack.

THE FREDDIE MERCURY ALBUM/THE GREAT PRETENDER 
En noviembre de 1992, “celebrando” el primer aniversario de la muerte de Freddie Mercury, tanto EMI como Hollywood Records (la discográfica propiedad de Walt Disney que se hizo con la distribución del catálogo de Queen en Estados Unidos a principios de la década), lanzaron un recopilatorio del artista en solitario, bajo diferentes nombres y tenues cambios en el listado de canciones. En Europa se tituló ‘The Freddie Mercury Album’ y en Estados Unidos ‘The Great Pretender’. Extraño artefacto, se compilaban canciones originales del artista junto a remezclas encargadas a varios productores e ingenieros. Uno de ellos, Jeff Lord-Alge (dos de sus hermanos también trabajan en el gremio. N. del R.) : “Esas remezclas se hicieron en colaboración con Julian Raymond. Para los dueños de Hollywood Records, las canciones no gozaban del suficiente sabor a Queen. Julian era productor ejecutivo de la compañía. Se pasaron las cintas de analógico a digital. Trabajé con los músicos de sesión Denny Fongheiser (batería), Tim Pierce (guitarrista), John Pierce (bajista) Jeff Lorber (teclista) y Bennet Salvay (multiinstrumentista, arreglista). Lo grabamos en los estudios Record Plant y en A&M. Todas las guitarras de esas nuevas mezclas, las tocó Tim, que había sido miembro de la banda de Rick Springfield. Conseguidas las bases instrumentales, se añadieron más pistas de guitarras y bajo. Se mantuvieron los arreglos orquestales originales de ‘Mr. Bad Guy’, y ‘Living On My Own’ la rehizo Jeff Lorber. Algunas canciones incluían líneas vocales alternativas a las editadas, con ligeros cambios en las letras. Todo lo que tuvo que ver en la elección de las remezclas fue incómodo. Como Brian Malouf trabajaba en Hollywood Records, se le acreditaron remezclas que habían sido fruto del trabajo de varias personas. A título personal, me pareció de mal gusto e
irrespetuoso que se rehicieran las canciones de una persona fallecida. Como quería prosperar en la industria de Hollywood, no pude permitirme el lujo de rehusar nada. Por extraño que parezca, es uno de los proyectos de los que me siento más identificado. Trabajé duro honrando la memoria de una estrella tan brillante, dando a conocer su repertorio menos famoso. Espero haberlo conseguido”. Una de las muchas remezclas de ‘Living On My Own’ alcanzaría el número uno en las listas de éxito británicas en agosto de 1993. Los productores originales sienten que se traicionó el legado del artista.
“Vimos juntos la película ‘Amadeus’. Freddie dijo: “Así acabaré yo. Prométeme que velarás por mi música”. Se lo prometí, pero no era más que una autorización verbal, no había nada escrito, la discográfica dejó que todos metieran mano. Yo me negué. Es un sacrilegio. Imagina una remezcla de ‘Revolution’. Yoko ha sacado demos pésimas. Ése es el motivo por el cual las obras inconclusas no son de dominio público. Ningún artista desea que nadie revise sus bocetos”. Mack
“Sólo se salva la de Ron Neverson. Freddie se encargaba de cada línea, de todo, no era ajeno a las mezclas ni delegaba el trabajo en otros. Para Freddie la mesa de mezclas era como un instrumento más”. Mike Moran


WITH A LITTLE HELP OF MY FRIENDS 
Freddie fue hombre de escasas colaboraciones. ¿Su desvirgar? La producción del artista de Warner Eddie Howell, en el single ‘Man From Manhattan’ (1976). “Conocí a Freddie por mi mánager, David Minns, que era amigo suyo y de John Reid. Mi versión original tendía más a los Kinks, menos Queen. Pero con Freddie y Brian era difícil rechazar ideas. Freddie tocó el piano, Brian la guitarra, cantaron coros y se contrataron grandes músicos de sesión al bajo y la batería, Jerome Rimson y Barry de Souza. Freddie era muy perfeccionista. En el estudio vestía en plan estrella”. ‘You Nearly Did Me’, perteneciente al segundo álbum de Ian Hunter, publicado también ese año, contaría con coros de Mercury.
En 1977 Freddie y Thomas Baker produjeron el disco de Peter Straker ‘This One’s On Me’. Mike Moran conocía bien a Straker del mundo de los musicales: “Durante la época que trabajé con Freddie, Peter andaba a su alrededor. Le pedimos cantar en ‘The Golden Boy’ y ‘The Great Pretender’”. Freestone recuerda que “Freddie pensaba que Peter tenía una de las mejores voces del mundo”. Si sois fans de Antony & The Johnsons y el mejor Elton John, disfrutaréis de ‘This One’s On Me’.
En los ochenta, ejerció de escudero de Billy Squire en tres temas. Squire utilizaría a Roger y a Freddie de coristas en el tema título del álbum‘Emotions in Motions’ (1982). El álbum coproducido por Mack, alcanzó el número dos en Estados Unidos. Billy telonearía a Queen en el Hot Space Tour. ‘Enough is enough’ (1986), Mack ausente, fue el trabajo que contaría con dos dúos en toda regla. Extrañamente editados en el disco, verían la luz enteros en la caja de Freddie Mercury. ‘Love Is The Hero’ y la intro a piano y voz de Freddie, amén de ‘Lady With A Tenor Sex’. La rareza de las rarezas, es ‘Hold On’, a medias con Jo Dare (la gatita del vídeo de ‘Living On My Own’). Mack: “Freddie escribió la letra y yo compuse la música. Estaba trabajando con Jo en un disco, y sus habilidades eran más limitadas de lo que esperaba. A un tío que conocía le gustó la idea y metí la canción en una película. El día de mi cumpleaños, Freddie vino al estudio para traerme un pastel. Le expliqué que estaba estancado. “Siendo tu cumple, te ayudaré”. Grabamos las voces con Jo, editamos muchas cosas, y terminó siendo una canción adecuada. Fue el regalo de cumpleaños de Freddie”.
Y por último, que no menos importante, ¡Freddie Mercury y Michael Jackson en tres piezas! Dos de los temas se han publicado en bootlegs y oficialmente-desechadas las versiones originales, en detrimento de Freddie en solitario, y Michael Jackson y Mick
Jagger-. ‘There Must Be More To Life Than This’ y ‘State of Shock’. La tercera en discordia no se ha filtrado. Se ha dicho que Jackson se enfadó al ver a Freddie esnifar coca, y Jim Beach ha declarado que Freddie le pidió que le sacara de allí al ver una llama (el animal) en la mansión de Michael. Peter Freestone: “Los rumores sobre la cocaína son exactamente eso, ¡rumores! Y la historia de la llama también suena interesante, pero no es cierta. Freddie y Michael trabajaron bien, se tiraron unas nueve horas grabando tres canciones. De hecho, yo estoy en una de ellas, utilizando la puerta del baño como si fuera un instrumento rítmico, abriéndola y cerrándola, ya que no había más músicos en la sala. La canción se llamó ‘Victory’”.


QUEEN UNSEEN (COLUMNA)
El libro de Peter Hince bucea a fondo en la trastienda del rock n’ roll, el trabajo sucio, arremangándose las mangas de camisa y preparando el equipo, el escenario, todo. Y con una pizca de suerte, ligas y vives confusiones Spinal Tap. No esperéis grandes exclusivas, basura amarillista o la revelación de los arcanos de Queen. El tomo es un divertido recuento de sus años como roadie de Freddie Mercury y John Deacon, de sus vaciles al divo y el trato con el esquivo y entrañable John Deacon, genio de la electrónica y degustador de exquisitas bebidas etílicas. Un excelente libro que sólo quien ame el rock y lo que pasa detrás de las bambalinas apreciará. El apartado fotográfico es uno de sus alicientes.

EN LA FICCIÓN (COLUMNA)
¿Se ha dirigido un biopic musical bueno? Es una pregunta que cada cual responde como quiere. Brian May, Roger Taylor y la productora de Robert De Niro andan preparando el de Freddie. Se titulará ‘Mercury’. Han escogido de protagonista a Sacha Baron Cohen -rechazando a Johnny Depp-, y de la dirección y el guión se encargarán respectivamente Stephen Frears y Peter Morgan. En octubre de este reciente 2012 la BBC estrenó un telefilme dedicado a Kenny Everett. James Floyd realiza en él una más que correcta interpretación de Freddie. En 1997 el dramaturgo Charles Messina creó una obra de teatro mono dramática con Freddie Mercury de protagonista. Se han realizado tres giras, con dos actores diferentes. No suena música de Queen, sino que se basa en monólogos imaginarios de Freddie, reflexionando sobre la vida y la muerte. Billy Squire inauguró en el segundo estreno de la obra teatral una canción dedicada a su amigo.
El autor ha entrevistado en exclusiva para este artículo a las siguientes personas (por orden alfabético): Alice Cooper, Bruno Galindo, Carolyn Cowan, Curt Cress, Diana Moseley, Eddie Howell, Fred Mandel, Gary Lucas, Gay Mercader, Jeff Lord-Alge, Joie Iacono, Mack, Mike Moran, Morgan Fisher, Peter Freestone, Peter Hince, Phil Manzanera, Russel Mulcahy, Sylvie Simmons y Zandra Rhodes. El resto de citas son de archivo.

Espero que os haya gustado,de nuevo dar las gracias a Inés y a esta parte del blog en la que vosotros cada vez sois mas importantes y que poco a poco se esta convirtiendo en un pilar fundamental,espero que sigáis queriendo participar.


Fuentes: Inés, Ignacio Reyo de 'This is Rock'.

5 comentarios:

luisfer dijo...

Muy interesante e ideal para no quitar la mirada a la pantalla, espero q hayan mas similares, un abrazo!!

Rox dijo...

Siempre sospeché lo de Brian May xD

Genial artículo.

Implantes Dentales dijo...

muy buena publicación, éxitos.

Blogger dijo...

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