30 sept. 2011

La música de Queen en una puesta donde lo que reina es el lugar común

Por Mercedes Méndez
Hernán Piquín interpreta al líder de la genial banda en este espectáculo de danza-teatro que repasa la vida del músico. Las canciones se pierden en medio de redundancias, subrayados innecesarios y cuadros desconectados.
No alcanza con la sucesión de hits de una de las bandas más conocidas de la historia, ni con la ya conocida técnica y habilidad del bailarín Hernán Piquín. Tampoco es suficiente el tema de la obra: recordar la vida de Freddie Mercury, frontman de Queen. El problema del espectáculo Freddie es la ausencia de una idea, un concepto más amplio que el de referir sobre los puntos centrales de la historia de un artista.
Lo que queda claro en esta obra es que al reconocido bailarín Hernán Piquín le gusta, como a miles de personas más, Freddie Mercury y que desde su lugar de fanático decidió pensar un espectáculo en el cual pudiera expresar, a partir de la danza, la vida de este artista. Puede ser un excelente punto de partida, una idea motivadora, pero los cientos de dramaturgos, directores, actores y bailarines que trabajan durante meses, incluso años, para preparar una obra, saben que se necesita una búsqueda mucho más profunda para acercarse a la idea de un hecho artístico.
Con libro y dirección de Ricardo Arauz y dirección coreográfica de Laura Roatta, Freddie cuenta la vida de Freddie Mercury desde su infancia y la relación con su madre, sus viajes, el comienzo de su carrera en el mundo del rock, sus amores, los excesos, su enfermedad y su muerte. Sin diálogos, estos momentos se recrean a través de la danza, con imágenes que se proyectan en una pantalla de fondo y 18 canciones de Queen, entre ellas, “We Are The Champions”, “Radio Ga Ga”, “Bohemian Rhapsody”, “Somebody to Love” y “We Will Rock You”.
Y aunque la historia de vida de Freddie Mercury debería funcionar como hilo conductor del espectáculo, esto apenas se logra porque los cuadros están desconectados tanto desde el plano narrativo, como desde la posibilidad de unirlos a través del lenguaje teatral. El término de una canción marca el fin de un cuadro y un nuevo tema indica el comienzo de otro. No hay más búsqueda que esa.
Como los diálogos no son una posibilidad en este espectáculo de danza teatro, la interpretación queda limitada a las exageradas caras de los artistas y a subrayados innecesarios, como la imagen de un barco para comunicar que Freddie se va de viaje o un árbol de hojas rosadas en pleno otoño para referir a un ambiente de nostalgia o melancolía. Y a pesar de tantas obviedades, ni siquiera llega a ser kitsch. En la actuación continúan las redundancias: apretarse con fuerza el pecho para referir al amor, juntar las manos en signo de perdón, las caras de angustia, la simulación de un llanto sin lágrimas. Todo puesto en el afuera, ante la falta de una idea o un sentimiento más profundo.
En un momento aparece una innovación en el uso de los objetos cuando se presenta la clásica campera que usaba Mercury, que llega colgada. Pero el recurso pasa de alto. Sí se puede destacar el interesante trabajo que Piquín hace desde la danza para hablar del vínculo de amor homosexual. El bailarín no le tiene miedo a la expresividad corporal, al contacto con el otro, más allá de la técnica. Pero incluso ahí, para tratar la homosexualidad, las actuaciones no abandonan el lugar común.
En esa misma sintonía está el trabajo de Anita Martínez en el personaje de la madre del líder de Queen. La actriz está desperdiciada en el escenario y su trabajo se limita a pequeñas apariciones en las que sólo tiene que mostrar un rostro de tristeza que, con claridad, no puede desarrollar a través del inexistente planteo dramático del espectáculo, sino que debe construir a través de un método artificial.
Como recuerdo de esta obra, sólo queda la música infalible y la posibilidad de ver en escena a la dupla de Hernán Piquín y Cecilia Figaredo, artistas que supieron lucirse en obras de calidad como El hombre de la corbata roja, donde la tecnología, las emociones y la técnica estaban al servicio de un planteo y una búsqueda estética real .

http://tiempo.elargentino.com/notas/musica-de-queen-una-puesta-donde-que-reina-es-lugar-comun

2 comentarios:

QueenRocks dijo...

Muchas gracias por la entrada amiga,parece que es un gran musical el que están realizando en Argentina,espero que los que allí residan puedan verlo,disfrutarlo y si quieren,contárnoslo,ojala se extienda a mas países.Gracias por compartir,saludos!
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Muito obrigado para nova amiga laesta entrada, parece ser um grande musical que em curso na Argentina, espero que aqueles que residem lá para vê-lo, apreciá-lo e se você quiser, diga-nos, esperamos que ele se espalha para mais países.
Obrigado por compartilhar, cumprimentos!

pablo_uru dijo...

No he visto el espectáculo, por lo tanto prefiero reservarme el hecho de opinar sólo teniendo en cuenta esta crítica. Debe ser muy difícil abordar la vida de Freddie sin caer en facilismos. Espero que la película que se planea realizar esta a la altura de lo que es Freddie, más alla que es seguro que va a generar polémica sí o sí entre los fans.