25 oct. 2008

Brian Hablando de todo un poco

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-Los cuatro integrantes de Queen eran compositores. ¿Como decidían qué canciones se grababan?


Peleábamos como perros y gatos. A veces, tres personas debían ceder para que una sola tuviera lo que quería. Curiosamente, Freddie, quien todos creen que era la prima donna, era muchas veces quien aceptaba de compromiso.


-A ciertos fans del hard rock les debe haber resultado difícil la imagen más abiertamente gay de Freddie...


Y... sí. Pero no debería importarles. Todo el mundo tiene su propia química sexual. No se puede atacar a alguien por tener deseos en tal o cual dirección. Porque no se tiene control sobre esos deseos. ¿O sí? Es como atacar a alguien por tener una nariz larga. Uno juzga a la gente por la forma como se maneja con las cartas que le tocaron. Y el heavy metal tiene en ese sentido, algo de jactancia machista, por la que se dicen cosas osadas como "¿qué hiciste anoche con tu chica?". AC/DC es una terapia absoluta. Uno ve su show y queda sordo una semana. Es maravilloso.


-¿Cuál era tu papel musical en Queen?


Siempre estuve metido en las armonías, fueran vocales o instrumentales. La guitarra debe sonar como una voz, ésa es mi idea. Siempre había soñado con tres o más guitarras funcionando como instrumentos de una orquesta, haciendo armonías en paralelo y entrecruzándose. Y la primera vez que entramos en un estudio lo probé. El primer intento lo hice con Smile, el grupo que teníamos con Roger Taylor antes de Queen.


-Usás una moneda como púa, ¿no?


Así es. La moneda inglesa de seis peniques está hecha de un metal blando. Tiene bordes dentados, y si la colocás un poquito chanfleada al tocar las cuerdas, sale ese chisporroteo que me encanta.


-¿Cómo surgió el sonido coral de Queen?


Freddie y yo compartíamos la idea de que la armonía es una cosa mágica. Freddie se afirmó como showman antes de convertirse en cantante. Tal vez me maten por decir esto, pero creo que ninguno de nosotros se dio cuenta de su potencial como cantante hasta que entramos en un estudio. Así pudo oírse a sí mismo, trabajar su voz y crecer como intérprete. Adquirió además una gran habilidad para usar su voz como instrumento. Tuvimos suerte al tener tres voces que se mezclaban de forma instantánea. Algunas de esas cosas que suenan como un coro de cien personas eran hechas por nosotros tres, nada más. Sobregrabábamos dos veces cada frase. Freddie tenía esa voz maravillosa y clara, similar a una campana, que se reconoce a 16 kms de distancia.

Roger también tenía una buena voz, más chillona. Yo llenaba las brechas que ellos dejaban: tal vez aportaba calidez, pero era menos afinado. Freddie hacía algunos coros solo. En Rapsodia bohemia lo primero que se escucha es un coro de Freddies sobregrabados.


-Si Freddie no hubiera muerto, ¿Queen hubiera seguido existiendo?


Creo que sí. Nos hubiésemos tomado algunos descansos, pero hubiéramos necesitado seguir trabajando. Y hubiera sido divertido, tal vez. Creo, sin embargo, que todos necesitábamos liberarnos de Queen. Más allá de la pena por su muerte, sentí cierto alivio. Porque es lindo de alguna manera arreglárselas solo, hallar nuevas formas para expresarse. Me gustó tener que lanzarme a cantar. Pero si Queen estuviera vivo, volveríamos una y otra vez. Es que siempre fue estimulante trabajar con Freddie. Al margen de las dificultades de tener que compartir el poder -cosa que todos sentíamos-, había cierta magia en todo aquello. Los cuatro teníamos un equilibrio. Eramos un verdadero grupo.


-¿Como incidía en el grupo la homosexualidad de Freddie?


En los primeros tiempos, no sabíamos demasiado. Y solíamos compartir las habitaciones, así que ­yo me hubiera enterado si era gay entonces! Además, Freddie tenía unas chicas que eran unas diosas. Pero luego empezó a llevar una vida social distinta. Se iba y nos decía "los veo después". Alentado por ciertas personas, como nuestro manager personal, fue metiéndose en círculos a los que no hubiera ido si no le abrían sus puertas. Igual creo que se hubiera encontrado a sí mismo de una forma más gradual, sin que se lo hicieran explotar en sus narices. La gira con Mott the hoople fue la primera oportunidad en que experimenté sexo a gran escala. Y no por decisión mía. Me sentía sin control. Lo mismo le pasó a Freddie,

pero en dirección gay. Esto no cambió nuestra relación. Seguimos muy unidos. Y en las canciones de amor no hacíamos ninguna distinción. Pero a partir de Jazz estaba preocupado, porque tenía que escribir temas que Freddie pudiera cantar. Discutíamos mucho cuando sus letras eran gays. Yo no quería que nadie se sintiera excluido. Me sentí así con Body language. Era un abierto himno gay.


Entrevista a Brian May: Historia de tres canciones


Para Rapsodia bohemia, Freddie trajo unos papelitos de la empresa de su padre con los acordes anotados. En un momento le dije:"Aquí necesitarías un solo. Y éstos son los acordes que me gustaría usar". Yo quería que el solo fuera algo más que el eco

de la melodía vocal, que tuviera un color adicional. No costó demasiado grabarlo. Esos riffs que le vuelan la cabeza a todo el mundo son más del estilo Freddie que del mío. Quedaron algunas cosas medio desafinadas que me molestan. Lástima.

"ogre battle" la escribió Freddie, y es también un riff de guitarra muy heavy metal. Freddie agarraba una guitarra y soltaba una energía frenética, como un animal fuera de control. No tenía gran habilidad técnica en la guitarra, pero sí en su cabeza. Y uno podía sentir cómo todo eso pugnaba por salir. "fat bottomed girls" surgió de un acorde y unas pocas palabras. Es sobre las chicas que alegran a los músicos detrás

del escenario.

Las groupies, bah. Pensé: "¿por qué a todo el mundo le encanta tener sexo casual con gente con la que de otro modo no querría estar?". Es una canción divertida. Todavía me pregunto cómo la viviría Freddie. Las chicas que la grabaron no tenían colas gordas. Pero igual les gustó mucho.


Entrevista a Brian May: Freddie, el compositor


Había días en que todas nuestras ideas funcionaban mágicamente bien en el estudio. Y todos sentíamos

que habíamos contribuido

con lo mejor. Pero también había otros momentos en que cada uno tiraba para un lado completamente distinto,

y nos sentíamos

mal y frustrados. En esas situaciones, Freddie era el tipo que encontraba el equilibrio. Era muy buen mediador. Muchas veces

Roger y yo tirábamos en direcciones diametralmente opuestas. Y parecía que no había posibilidades de

que ninguno de los dos

cediera. Freddie, sin embargo, siempre hallaba una solución. "Pueden hacer esto y esto otro, y funcionará",

decía. Uno de sus grandes talentos era encontrar caminos en medio de la niebla. Y peleaba por las cosas en las que creía. Como sucedió con "another one bit the dust", una suerte de desviación para Queen. A Roger le parecía que eso no era rock and roll, y andaba muy enojado con el asunto. En esas situaciones era cuando aparecía Freddie diciendo "Déjamelo a mí, querido". La canción la había escrito John, pero se necesitó el apoyo de Freddie para hacerla realidad. Freddie era un tipo extraño, bastante insondable.


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